miércoles, 9 de abril de 2014

Muere conciencia

Durante un tiempo, mi vida fue sentarme a escuchar canciones en inglés y fumarme todos los olores de incienso, grato olor que amablemente calentaba mis tardes frías. Fui mudo por muchos años, impotente por no hablar el lenguaje que ellos hablan, yo solo entendía… Yo solo.
Con el pasar de estaciones, de fines de semana y de amores de 20 días, empecé a darme cuenta de lo triste que era vivir feliz.
Fue en ese entonces cuando vi a mis profes, a mis padres y a mis abuelos repitiéndome las mismas palabras que de niño nunca presté atención, discutí con mi conciencia, le dije que se acostara, que me dejara tranquilo. En ocasiones le daba vino, la embriagaba hasta tal punto que me dejara hacer lo que yo quisiera, ella casi siempre fue un estorbo. Ella era mi felicidad, mi triste felicidad.
Yo la amaba, la aceptaba tal cual con sus consejos y sus ideales, de algún modo me hacía sentir seguro, me permitía caminar en medio de gente con firmeza y con una sonrisa, era mi sustento de vida, lo fue por mucho tiempo. Cómo olvidar las tardes de otoño que no había música, aquellas pisadas por las calles húmedas, como nos reíamos de todo, buscándole algún chiste o una imaginación corta, algo gracioso. Tantos caminos que recorrimos, tantas y tantas reflexiones, tantos recuerdos…


Hoy camino por los mismos  senderos casi echando todo de menos, cuando logro pensar, cuando logro estar sólo, en un segundo o dos, mientras se reproduce algún tema, y entonces por fin me doy cuenta que siempre voy a preferir la alegría de vivir triste.

martes, 4 de junio de 2013

Gallinazos

En medio de su desespero inútil por encontrarse, ella busca razones para seguir en este mundo: nuevo marido, nuevo vestido, nuevo trabajo, viajes y un hijo, porque todavía goza de la inocencia de no saber que está destinada a sufrir toda su vida, un camino que sólo conducirá al suicidio.
Desde niña quizás se dio cuenta, pero su terquedad le impide ver lo que siempre se ha sabido.
 Ahora es una arpía insensata que lucha por ser fuerte, ignorando su ignorancia. Una triste y sufrida mujer que deambula en las madrugadas por las calles de adoquín y se tambalea frente a otros borrachos, tristes almas que seduce de vez en cuando y despelleja poco a poco cuando con besos y conversaciones amenas se gana su confianza.
Pobres muchachos rotos, jóvenes que en mil pedazos explotaron a lo largo de una serie de venganzas de ella contra la vida, de ella contra ella misma, contra la historia de su primer amor, que le resuena en la cabeza como un golpe de gong desde hace ya varios siglos, una venganza contra su propia vida, una lucha infinita de persona a conciencia, ¿pero quién no ha tenido una de esas?…
De vez en cuando se ven por ahí unos dos o tres pájaros negros, revoloteando y al acecho de un cadáver que pronto caerá sobre la tierra o sobre el barro, porque “polvo eres y en polvo te convertirás”, frase de su dios que le ha abandonado, o que no la ve porque está ocupado. Cegado.
Falta una carta y será la de su derrota, como de un porrazo sus rodillas golpearán el suelo, pellizcos, rasguños, todos esos dolores que incomodan pero que no matan, mil agujas de sufrimiento, mil tropiezos por su desvelo, mil dolores por sus recuerdos, remordimiento.

Un gallinazo, dos gallinazos, tres, cua…

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cuadernos y lápices multicolores sobre el pavimento


Los paseos juntos por las calles, las burlas que ambos hacían a los diferentes vendedores, sus chistes que la gente nunca entendería, esas tardes de películas que tanto recuerda, unos cuantos domingos que decidieron romper la monotonía de la casa y salir a un parque a almorzar cualquier cosa sobre el pasto. Todo esto en su cabeza dando vueltas, como recuerdos que no eran recuerdos porque aún no habían sucedido, por eso no pudo hacer más que seguir su instinto, no hubo otra alternativa más que seguirla como un psicópata (literalmente) por la calle que imaginaba hasta un par de hijas con ella, de esas juguetonas, preguntonas y lloronas, para mimarlas entre los dos. Ella que se veía tan seria al caminar por la calle pero que sin embargo él sabía que tenía un gran amor, como si en sus ojos le revelara a aquel obsesivo su personalidad, su pasado, su historia. Claramente era su vestimenta la que tenía toda la culpa, ella que sin pensar nada, únicamente arreglándose para verse bien, pero él sí pensando tanto y tanto tan sólo con verla caminar por la calle con esa hermosa pinta: calzas multicolores y multiformes sobre un negro, como llamando la atención, como mostrando una parte de su alegría reprimida (cosa que a él le fascinaba), un jean cortado que le quedaba de pantaloneta sexy y adornaba su cinturita, rodeada por un cinturón rojo tomate y llamativo, blusa azul con pepitas blancas, simple y tierna, y finalmente los clásicos converse, sin embargo fue la mochila, esa mochila verde llena de parches y botones de todo tipo, la que le dio esa brillante y hermosa idea que él recordaría por mucho tiempo: Al verla recordó que él llevaba también una mochila, entonces esperó que no hubiera nadie cerca de ella, pensó muy rápidamente en su papel y escribió un boceto de un breve guion en su mente, se sacó la mochila, abrió el bolsillo principal de par en par y volvió a ponerla en su lugar, la mochila estaba llena de hojas, fotocopias, cuadernos y muchos lápices multicolores para hacer dibujos, se apuró velozmente para adelantarla y caminar como con mucha prisa justo al frente de ella, cuidando de guardar siempre la distancia necesaria. No pasaron más de 3 segundos para que iniciara la primera escena de sus historias: para que escuchara su voz desde atrás, luego él girara a propósito con gran fuerza y velocidad, y así saltaran por todo el pavimento cuadernos y lápices multicolores que entre los dos recogieron.

viernes, 18 de enero de 2013

Es raro


Es raro, es lindo pero raro. De todos modos no se conoce lo nuevo hasta después de darle vuelta a la hoja, no se sabe los secretos de los rincones hasta estar en ellos, entonces sería tonto predecir.
Es lindo, que es lo importante, sentir y seguir hasta donde dé el hilo, hasta donde llegue si es que se acaba o si pasa algo que lo corte o por lo contrario nunca, es impredecible y depende de los extremos.
En fin, sentarse a tomar el sol sabiendo que se irá a cierta hora no está tampoco tan mal, porque siempre existe la certeza de que volverá.
Hay que sonreír porque se viste de “smoking”, hay que pedir monedas para la droga, hay que ser creyentes por amor a dios, hay que ir al cine con la chica que quieres.
Es la vida, es la gente, tan sensata como justa.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Ya no somos

Nooo. Tu no entiendes, no es que no quiera verte mas, es que por lo que haces, no mereces verme, saber de mi presente, no mereces un solo aliento espirado en tu nombre, sos un aire que poco a poco se desvanece entre mi presente y tu silencio.
Ya no soy, ya soy otro contigo y recuerdame por lo que fui porque ya no soy, deje de ser y muero, muero por tus actos y tu egoismo, pero ya da lo mismo.
Muerete para mi, desaparece y odiame, no te mereces ni una sola pestaña mia, no sos nadie , sos el orgullo vuelto demonio que se devoro a la persona que conoci y que hoy en dia es otra, que no vale la pena, que no vale nada y que me tiene hoy como me tiene.
Alejate para siempre o acercate hasta nunca separarte, porque yo ya no soy, y tu tampoco. Somos otros. Dos demonios que se aman y se olvidan.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Mejor callar o decir algo

Cada vez que abres la boca y dejas de decir lo que se espera, cierras más y más esta pequeña puerta que conecta nuestros recuerdos.

sábado, 27 de octubre de 2012

Risa


Y al final me quedo con las risas, son las risas las que me llenan, porque son risas que no se dan por si solas, que son mis códigos, secretos patrones que sólo algunas pueden identificar, y eso es bonito, porque es química.
Es allí donde me cuestiono y me doy cuenta que sólo funciona si yo doy de mi parte, si yo pongo esa cara chistosa y rara que sólo está allí para ver la de ella, para identificar su bello rostro y sobretodo sus facciones, su movimiento de brazos o si están quietos, si se toca el pelo si los pone en sus piernas, sus narices y pulmones que denotan la respiración, sus ojos abiertos o semicerrados, parpadeantes o quietos, sus cejas, su ceño, en el fondo su estado anímico, sus pensamientos, sus emociones que me permiten incluso adentrarme en un presunto pasado, en una presunta historia, pero que sin irme muy lejos no pierdo de vista mi objetivo principal, porque no descansaré hasta ver su sonrisa: falsa o real, por decencia, por decepción, por incomodidad, por amistad, carcajada, sonrisa de burla, sonrisa nerviosa, sonrisa sexy, sonrisa fingida o si no hay sonrisa. Personalmente prefiero la carcajada, pero en realidad no importa, no me importa si no hay sonrisa, porque lo que realmente importa en una sonrisa es el gesto que inmediatamente después acompaña a ésta, es allí donde mis ojos se abren y mi cerebro, mi mirada se enfocan en todo movimiento, todo respirar o suspirar, toda cara de vergüenza o de encanto o incluso una mirada, como si algún perfume en ella que yo empezara a detectar porque el momento ha hecho que en mí se haya activado este sentido del olfato y esté en busca de algo, de esa química que tanto me es fundamental, esa esencia que se forma sólo entre dos y que no es entre cualesquiera dos.